Solo te єnamoras 3 vєcєs єn la vida, sєgún la psicσlσgía

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𝙴𝚕 𝚊𝚖𝚘𝚛 𝚎𝚜 𝚊𝚕𝚐𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚊 𝚝𝚘𝚍𝚘𝚜 𝚗𝚘𝚜 𝚒𝚗𝚝𝚛𝚒𝚐𝚊, 𝚢 𝚌ó𝚖𝚘 𝚗𝚘, 𝚜𝚒 𝚞𝚜𝚞𝚊𝚕𝚖𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚎𝚜 𝚎𝚕 ú𝚗𝚒𝚌𝚘 𝚜𝚎𝚗𝚝𝚒𝚖𝚒𝚎𝚗𝚝𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘𝚜 𝚑𝚊𝚌𝚎 𝚛𝚎í𝚛, 𝚕𝚕𝚘𝚛𝚊𝚛, 𝚊𝚗𝚐𝚞𝚜𝚝𝚒𝚊𝚛𝚗𝚘𝚜 𝚢 𝚍𝚒𝚜𝚏𝚛𝚞𝚝𝚊𝚛 𝚝𝚘𝚍𝚘 𝚍𝚎 𝚞𝚗𝚊 𝚖𝚊𝚗𝚎𝚛𝚊 𝚒𝚗𝚌𝚛𝚎í𝚋𝚕𝚎𝚖𝚎𝚗𝚝𝚎 𝚒𝚗𝚝𝚎𝚗𝚜𝚊 𝚢 𝚝𝚎𝚛𝚛𝚒𝚋𝚕𝚎 𝚊 𝚕𝚊 𝚟𝚎𝚣.

𝙴𝚜 𝚞𝚗 𝚑𝚎𝚌𝚑𝚘 𝚚𝚞𝚎 𝚖𝚊𝚍𝚞𝚛𝚊𝚖𝚘𝚜 𝚌𝚘𝚗 𝚕𝚊𝚜 𝚎𝚡𝚙𝚎𝚛𝚒𝚎𝚗𝚌𝚒𝚊𝚜, 𝚙𝚎𝚛𝚘 ¿𝚌ó𝚖𝚘 𝚊𝚏𝚎𝚌𝚝𝚊 𝚎𝚜𝚝𝚘 𝚊𝚕 𝚌𝚘𝚛𝚊𝚣ó𝚗? 𝙳𝚎 𝚊𝚌𝚞𝚎𝚛𝚍𝚘 𝚊 𝚕𝚊 𝚙𝚜𝚒𝚌𝚘𝚕𝚘𝚐í𝚊, 𝚙𝚊𝚜𝚊 𝚙𝚘𝚛 𝟹 𝚎𝚝𝚊𝚙𝚊𝚜 𝚍𝚎𝚏𝚒𝚗𝚒𝚍𝚊𝚜, 𝚍𝚘𝚗𝚍𝚎 𝚕𝚊 𝚊𝚝𝚛𝚊𝚌𝚌𝚒ó𝚗 𝚙𝚘𝚛 𝚎𝚕 𝚘𝚝𝚛𝚘 𝚍𝚎𝚙𝚎𝚗𝚍𝚎 𝚍𝚎𝚕 𝚒𝚍𝚎𝚊𝚕𝚒𝚜𝚖𝚘, 𝚗𝚊𝚛𝚌𝚒𝚜𝚒𝚜𝚖𝚘 𝚢 𝚜𝚒𝚗𝚌𝚎𝚛𝚒𝚍𝚊𝚍 𝚍𝚎 𝚌𝚊𝚍𝚊 𝚞𝚗𝚘, 𝚢 𝚊 𝚌𝚊𝚍𝚊 𝚞𝚗𝚊 𝚌𝚘𝚛𝚛𝚎𝚜𝚙𝚘𝚗𝚍𝚎 𝚌𝚊𝚍𝚊 𝚞𝚗𝚘 𝚍𝚎 𝚕𝚘𝚜 𝟹 𝚊𝚖𝚘𝚛𝚎𝚜 𝚟𝚎𝚛𝚍𝚊𝚍𝚎𝚛𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚝𝚎𝚗𝚍𝚛á𝚜 𝚎𝚗 𝚝𝚞 𝚟𝚒𝚍𝚊.

Primer amor

Primer amor

Es el amor joven, el de la escuela, el idealista. En esta etapa creemos que todas las relaciones son perfectas y eternas, como en los cuentos. Este es el tipo de amor en donde lo más importante es cómo te ven los demás y no cómo te sientes en realidad. Es el amor que se ve bien.

Segundo amor

Segundo amor

El segundo es el amor difícil, ese que nos enseña lecciones sobre quiénes somos y cómo nos gusta ser amados. Cuando el idealismo se rompe a causa de la realidad, comienza la etapa más dolorosa. Después del sufrimiento quedamos indefensos, y el amor termina por convertirse en una necesidad. Este amor puede ser cíclico, y con frecuencia es esa relación a la que seguimos regresando sin importar qué. En él existen altos niveles de drama y es por eso que nos hacemos adictos a esa relación; es una montaña rusa constante de altas y bajas emocionales.

Tercer amor

Tercer amor

Cuando el amor casi nos mata y no queremos volver a creer en él, optamos por estar solos antes que mal acompañados y comenzamos a ser más autónomos. En ese momento llega alguien inesperado, distinto a los demás; ya no hay idealismo o necesidad, no esperamos nada ni tampoco lo exigimos; tampoco hay presión en ser quién no eres, porque sabes que te ama de manera incondicional. Este es el cariño que nos divierte y agrada de manera natural, es el que llega y se da con una facilidad casi imposible y te muestra que el amor no es algo que está en nuestro pensamiento, si no en nuestras sensaciones. Ese es el amor verdadero.